Hacia dónde vamos


Hay formas de amor que no están basadas en la evaluación de las cualidades del ser amado. Tampoco en su modificación. En ellas se admira y se acepta al otro en toda su extensión de ser humano, aún en la imperfección. Esas formas de amor no se ven limitadas por la reciprocidad ni se vuelcan hacia el resentimiento en caso de rechazo. Sin estar por eso exentas de dolor, esas formas de amor son la forma más pura de dar. Ese, y no otro es el amor libre: libre de la ley de reciprocidad, libre del apetito propio, libre del control mental y físico sobre el otro, libre del condicionamiento social. Ese amor es un amor con luz natural, que considera que la alegría y la seguridad del ser amado son tan significativas como las propias, e incluso más, aunque esa felicidad nos excluya. Por ende, no necesita poseer, aferrarse físicamente o dominar. Es libre. Aprende y evoluciona de las formas más primitivas y aberrantes del amor inculcado como "correcto". Signados como estamos por el amor pre-diseñado por los dueños de la moral, para la mayoría, estas formas de amor resultarán sino imposibles, inaceptables.

Pero hay que decirlo: ese Amor existe, aunque no abunde.



Karina Rodríguez (Black Rose)



Fotografía



Tiempo atrás,
en la visión celestial de una sonrisa,
todo vuelve a girar, continúa.
Lo natural, más bien sutil
de un tiempo joven
se desliza hacia hoy.
Una mueca suave, a penas insinuada,
con las comisuras tensas
y una curva en los labios 
que se niega a ser.
Pero los ojos son otra cosa:
no hay sutilezas
en la profundidad del bosque,
en la voracidad del mar.

Karina Rodríguez

El mal tiempo



Crecemos con el tiempo, con el mal tiempo. Los vientos huracanados nos ayudan, siempre y cuando, no los tomemos muy en serio ni se nos ocurra cubrirnos previamente con abrigos de piel. No, eso no. Hay que saber estar a la intemperie. Y si es posible, desnudos, para poder sentir mejor lo que se viene. Antes de subirse a un barco verificar el mal tiempo, cómo vendrá la tormenta, cómo los vientos y si habrá posibilidades de que se convierta en tempestad y naufraguemos. Sino no sirve.

Luzmala

Rosafango,
Dragonprincesa,
Niña-murciélago:
Luzmala

Madre de sombras,
en el teatro del absurdo la risa comienza.
Enérgica y sonora se desliza
en cuanto se abre el telón.
Después se convierte en mueca,
siniestra aventura sin más mérito que la simulación.
Una contorsión final
y la boca ya se vuelve inaceptable.
Es ese el instante.
Y los actores de la vida comprenden:
se ríen de sí mismos.
Es ese el instante.
Y un dolor inasible se apodera de tu cuerpo.
No hay manera de escapar a tus tinieblas,
aunque se disfracen de luz.


Karina Rodríguez

No se va a llamar Resignación

                                                 cuadro by Andrei Protsouk "Cosmopolitan kiss"


Vuelvo. Repaso mentalmente 
las palabras,
miro al piso,
arrastro los pies.
Es largo el camino
desde tu beso a mi casa.

Vida


Digo
qué hermosa flor
pero la flor se marchita.
Digo
que la luz tiene apariencia,
que no es del todo clara.
Digo
que no te das cuenta
que alguien empieza la herida
y que vos la seguís
Y que te ves en las fotos
y ves que sonreías.
Digo
que no decís nada
del fantasma que encontrás
en el espejo todas las mañanas
Hasta que te supura la herida

Karina Rodríguez




Obvio



Vengo a traer el miedo
para divorciarme del poema.
Para que el corazón 
quede seco y estrujado en su rincón
y no ilumine nada.
Para que las palabras brillen 
por sí mismas, 
vengo a traer el poema
para divorciarme del miedo



Ahogados en Trelew

                                                                                                            A Bagu


El exilio del cuerpo,
la sinrazón de los celos.
Un deseo de muerte
que espolea los sentidos.

Y en la radio
un anuncio de lluvias torrenciales,
sospechas de un diluvio.

Sigue en pie la esperanza vana
de lavar con agua de lluvia los recuerdos.
Como si una catástrofe natural
pudiera deshacerlo todo.

Quizá porque honramos a los muertos,
quizá porque, en la misma medida,
tememos a los que se han ido.


Adioses




La teoría del desgaste tiene
una cara oculta:                 
dolor sin entendimiento. 

Todo lo que no se escribe deja una página en blanco.

Un silencio.

Más presente que el fantasma de la luna.

Amor que se escapó una noche 
a las corridas.
Y no volvió 
jamás.




Inmunidad adquirida


Te pegan de muchas formas
pero ninguna te hiere lo suficiente
para hacerte desaparecer.
Porque incluso lo suficiente,
para desaparecer no alcanza.
En cambio lográs con suerte
una cubierta llena de magulladuras,
alguna que otra grieta,
tal vez unas lágrimas mudas,
el cuchillo sostenido en la boca
y la dignidad absurda del fantasma

                                                                                                                         Karina Rodríguez