Ser escritor




Mi hija arriesga una frase: que se me van a freir los ojos. Y es verdad. Eso me dice que le enseño algo: no el discurso vacío, formulado para agradar, sino una actitud. Una forma de vida que se aleja de la zona de confort, esa que tanto nos gusta. Decir esfuerzo no significa esforzarse.
Los verdaderos escritores no piensan en vivir de la escritura, piensan en escribir. Porque a lo mejor ser escritor se trata más de pasar horas y horas en casa enfrentado a la palabra con los puños arriba, con el culo fundido a la silla, con la cabeza en el cielo, orbitando por ahí, y los ojos como dos globos deformes. Leyendo autores muertos sí, o vivos que no fueron masivos, o que sí lo fueron, pero que entendieron que el lenguaje se pelea día a día, con esfuerzo; leyendo, leyendo, leyendo, escribiendo, reescribiendo, rompiendo; emocionándose con textos, con ensayos, con poesía de otros; recitando poemas en voz alta, investigando, conociendo; más que de pasar el tiempo haciendo relaciones públicas, fotos miserables, arañando migajas, chupándole el caracú de los huesos al que se preste a eso y armando talleres de literatura pedorros a distancia, incluso antes de saber escribir.  Según Walsh, la verdadera literatura no es más que un avance laborioso a través de la propia estupidez.


¿Ser exitoso? Eso, eso ya es otra historia.

Karina Rodríguez.

Partida de nacimiento. Fragmento




Partida de nacimiento
(fragmento)
Virginia Cosin

Escribo con la luz apagada. No veo las teclas. Un instrumento sin melodía.

El moscardón entró cuando abrí la ventana. Zumba.
Trepa imparable por la pared blanca. No lo veo, pero lo escucho.
Él sí me ve. En seis dimensiones.
Ve mi pasado.
Mi futuro.
Mis anhelos.
Mis fracasos.
Ahora.
Y más allá.
Las patas pegajosas y oscuras, cubiertas por filamentos invisibles, se adhieren a la piel de la casa.
Late.
Algo, en la oscuridad, late.
Yo.
O el insecto.
O la pantalla.
O la espera.
O los pasos, afuera, de alguien que está por llegar.
Viene.
Arrastra sangre.
Me sueno los dedos de las manos.
Desenredo los huesos.
Una voz.
Llama.
Se apaga, como el fuego. 
La cama a mis espaldas.
La almohada.
El re-vol-ver.
Late.
La máquina del tiempo: tener hijos. Amar.
Me volví estéril.
Oscura y sucia como una casa del siglo XIX.
Como una boca cariada.
Como una concha.
Como un jabalí.
Prendo la luz.
El moscardón se calla.
Victoria´s Secret está tirada en el piso.
Un charco negro y lustroso, de seda y poliéster, cayendo sobre sí.
Soy la rubia de King kong.
Siempre hay alguien que me rescata


Virginia Cosin. (Fragmento de su primer novela: Partida de Nacimiento. Ed. Entropía 2011)


Himno a Afrodita



Safo nació en la ciudad de Mitilene, Isla griega de Lesbos, alrededor de 650/610 y murió en Léucade, arrojándose al mar,  alrededor de 580 a.c. Según el mito, en esa isla existía una roca desde donde se arrojaban los enamorados no correspondidos. No existen muchos datos biográficos sobre Safo, casi lo único que sabemos es que escribía.

Se le adjudica la creación de La Casa de las Servidoras de las musas, donde sus discípulas aprendían a cantar y a recitar poesía. Su poética carece de perspectiva histórica y social. El mundo sáfico es un mundo exclusivamente femenino, donde el tema central es el amor. El amor como una fuerza despojada de la razón, entre el bien y el mal. En definitiva, Safo habla de las pasiones humanas: los celos, la decepción, las rivalidades y el deseo, rodeados de una intangible nostalgia.

Este es un fragmento del Himno que compuso para su Diosa Madre Afrodita, el único que nos queda completo.


Himno a Afrodita
(Safo)

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,
Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me atormentes con angustia y desesperación
Ruégote, Cipria!

Antes acude como en otros días,

Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Zeus
Alta morada.

El áureo carro que veloces llevan

Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante

Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
—me preguntabas—

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?

¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,

Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.

Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,

Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.

Ποικιλόθρον᾽ ὰθάνατ᾽ ᾽Αφρόδιτα,
παῖ Δίος, δολόπλοκε, λίσσομαί σε
μή μ᾽ ἄσαισι μήτ᾽ ὀνίαισι δάμνα,
πότνια, θῦμον.

ἀλλά τυίδ᾽ ἔλθ᾽, αἴποτα κἀτέρωτα
τᾶς ἔμας αὔδως αἴοισα πήλγι
ἔκλυες πάτρος δὲ δόμον λίποισα
χρύσιον ἦλθες

ἄρμ᾽ ὐποζεύξαια, κάλοι δέ σ᾽ ἆγον
ὤκεες στροῦθοι περὶ γᾶς μελαίνας
πύκνα δινεῦντες πτέῤ ἀπ᾽ ὠράνω αἴθε
ρος διὰ μέσσω


αῖψα δ᾽ ἐξίκοντο, σὺ δ᾽, ὦ μάκαιρα
μειδιάσαισ᾽ ἀθανάτῳ προσώπῳ
ἤρἐ ὄττι δηὖτε πέπονθα κὤττι
δηὖτε κάλημι


κὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μαινόλᾳ θύμῳ, τίνα δηὖτε πείθω
μαῖς ἄγην ἐς σὰν φιλότατα τίς τ, ὦ
Ψάπφ᾽, ἀδίκηει;


καὶ γάρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ ἀλλά δώσει,
αἰ δὲ μὴ φίλει ταχέως φιλήσει,
κωὐκ ἐθέλοισα.


ἔλθε μοι καὶ νῦν, χαλεπᾶν δὲ λῦσον
ἐκ μερίμναν ὄσσα δέ μοι τέλεσσαι
θῦμος ἰμμέρρει τέλεσον, σὐ δ᾽ αὔτα
σύμμαχος ἔσσο.


Safo de Lesbos

Siento, luego existo


Si pudiéramos enumerar todas las cosas que nos llevaron a creer.
Tan sólo recordarlas, una por una.
Si pudiéramos anclar el pensamiento, aislarlo. Ese, como el único. 
La enumeración de los detalles.
Tal vez entenderíamos por qué la esperanza se arraiga y no nos suelta. 
Aunque sea inútil.
Si pudiéramos elegir.



Karina Rodríguez

Rebecca en Revista Literarte

Revista Literarte fue creada por la escritora argentina Graciela Diana Pucci en Noviembre de 2001. Hace difusión en forma digital y gratuita de todas las disciplinas relacionadas al arte. Fue declarada de interés cultural por el Consejo Deliberante de Vicente López en el año 2002 y por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación en el año 2010. 

Se edita en soporte papel cuatrimestralmente y en soporte digital mensualmente.

Asignó un lugar para Rebecca  AQUI

La piecita de España.





Mi cuarto propio en el blog de Poesía de Fernando Sabido Sánchez: Poetas del siglo XXI


Fernando Sabido Sánchez es poeta y pintor abstracto. Nació en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, España), el 28 de agosto de 1950. Actualmente reside en Alcalá de Henares (Madrid) y sus poemas han sido traducidos al Inglés, Italiano, Francés, Portugués, Hebreo, Búlgaro, Rumano, Catalán, Croata y al Árabe.

Su sitio web es
http://fernando-sabido.blogspot.com/ 


¡Gracias por el espacio, Don Fernando!

Lo cotidiano



El cuadro es de Irina Karkaby y se llama Caricias


Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia;
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor. La noche
se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.

En el encuentro a oscuras. En el beso 
se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.


Rosario Castellanos. 

Ascensión


Meté las manos,
escarbá el suelo,
entrelazá bien fuerte tus dedos con los suyos.
Tirá con fuerza,
que no suelte la esperanza
con que venís arrastrándolo hacia afuera.
De cara al sol,
sostenele la cabeza con tus brazos de flores.
Es delicado. Trae
los ojos vacíos
en la boca tiene un nido de pájaros negros
Se le escaparon los sueños.
Andá escuchando el corazón,
late de nuevo,
un trigal mudo de brisas infinitas.
No dejes que se hunda,
sacalo de la tumba que lo llama.
Los muertos pedimos ser rescatados.



Karina Rodríguez

Hilos como destinos. Meditaciones













Tantos hilos, como destinos, tan sabiamente unidos. Se teje así la vida, sola...Pasado, presente y futuro, como las cuentas de un collar. No conviene despertar a los muertos, no. Desenterrarlos vale sólo si están vivos y piden ser rescatados. Hay algo que se nos escapa, algo que nos fija a la pared, algo que encuentra su lugar a pesar de nosotros: el color sombrío (pero noble) del Amor.




Meditaciones (I)
(Rosario Castellanos)

Considera, alma mía, esta textura
áspera al tacto, a la que llaman vida.
Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos
y en el color, sombrío pero noble, 
firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.
Piensa en la tejedora; en su paciencia
para recomenzar
una tarea siempre inacabada.

Y odia después, si puedes.

Meditaciones. Rosario Castellanos (Poeta mexicana)







Publicación en Revista Extañas Noches


Revista Extrañas Noches le da un espacio a las voces nuevas de esta ciudad y del mundo. Es una revista con soporte digital mensual y trimestral en papel. Publicó mi relato Contienda Amorosa en el número de julio que ya está a la venta.  Para leerlo dale click acá abajo:



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