closer than they appear

Marius de Romanus. Imagen creada con IA copilot


Alerta spoilers 

Después de algunas reflexiones, Marius nos revela en su propia Crónica (Blood and gold) que la suerte de Amadeo estaba echada mucho antes de que el inglés pelirrojo de los bríos amorosos lo agrediera con la espada. 

Aquí Marius se refiere a la noche de la visita de su creador, el croto de Mael, que le cayó sucio y harapiento (as usual) en el Palazzo veneciano para pedirle ropa, y le deslizó que esa ubicación precisa se la había informado Santino. Hablamos del orgulloso hijo de Satanás, el líder del aquelarre de Roma, el secuestrador de Amadeo.

Marius quiso saber por qué Mael no lo había carbonizado de una llamarada. Mael se quedó sin respuestas. Tampoco Marius se explicaba por qué no lo había matado él mismo, si era obvio por necesario arrancar de raíz las ideas siniestras que Santino tenía sobre la inmortalidad. 

Las señales aparecían por todas partes. Anne Rice las dejó sembradas. Pero esa noche en el Palazzo, Marius también se detuvo a reflexionar sobre la actitud de Amadeo con respecto a Mael. Las miradas, la expresión de curiosidad, la certeza en los ojos castaños lo pusieron en alerta de su perspicacia. 

No bien verlo, Amadeo supo lo que era Mael. 

Amadeo veía más allá. Durante todo su tiempo humano con Marius tuvo un saber que trascendía las palabras. Amadeo quería ser un vampiro, ser lo que era Marius, vivir como él vivía, acompañarlo. Ni siquiera discutía el precio, no le importaba. Era Marius el que no estaba convencido del cambio y, perdido en Amadeo como andaba, minimizó el asunto de Santino. En varias ocasiones. 

Mael, el sacerdote druida, su creador, sabía en qué se convertiría Amadeo cuando lo vio cerca de Marius en la casa. Marius intentó evitar que se vieran, pero no lo logró. Mael identificó al elegido entre los otros, porque ya había vestigios de la sangre poderosa del Maestro en la sangre humana del chico.

Puede ser que el paso de Mael por la casa de Marius haya sido una advertencia con respecto al futuro. Advertencia que Marius, a los efectos de la trama, ignoró. La relación entre Marius y Mael fue planteada como ambigua desde sus inicios. Marius confiaba en él y fue traicionado. Transmitió esa misma ambigüedad a la relación con su vampiro, Amadeo. 

Hay heridas que pueden quedar abiertas durante siglos. Y las heridas de Amadeo no siempre tienen que ver con su secuestro o su cautiverio, ni siquiera con la muerte de Riccardo. Suelen remitir, estar más bien vinculadas, a su relación con Marius: 

They said a child had died in the attic. Her clothes had been discovered in the wall. I wanted to go up there, and to lie down near the wall, and be alone.

They'd seen her ghost now and then, the child. But none of these vampires could see spirits, really, at least not the way that I could see them. No matter. It wasn't the company of the child I wanted. It was to be in that place.

Por otra parte existe su eterna rivalidad con Lestat. Sin embargo, en algún momento esa rivalidad los acercó. Tanto, que antes de dejarlo solo en el convento necesitará justificarse, contarse a sí mismo los motivos de su abandono:

Nothing more could be gained from lingering near Lestat. I'd come. I'd fulfilled my purpose. I couldn't help him.

The sight of his sharply focused and unchanging eyes unnerved me, and I was quiet inside and full of love for those nearest me — my human children, my dark-haired little Benji and my tender willowy Sybelle — but I was not strong enough just yet to take them away.

I left the chapel.

I didn't even take note of who was there. The whole convent was now the dwelling place of vampires. It was not an unruly place, or a neglected place, but I didn't notice who remained in the chapel when I left.

Lestat lay as he had all along, on the marble floor of the chapel in front of the huge crucifix, on his side, his hands slack, the left hand just below the right hand, its fingers touching the marble lightly, as if with a purpose, when there was no purpose at all. The fingers of his right hand curled, making a little hollow in the palm where the light fell, and that too seemed to have a meaning, but there was no meaning.

This was simply the preternatural body lying there without will or animation, no more purposeful than the face, its expression almost defiantly intelligent, given that months had passed in which Lestat had not moved.

The high stained-glass windows were dutifully draped for him before sunrise. At night, they shone with all the wondrous candles scattered about the fine statues and relics which filled this once sanctified and holy place. Little mortal children had heard Mass under this high coved roof; a priest had sung out the Latin words from an altar.

It was ours now. It belonged to him — Lestat, the man who lay motionless on the marble floor.

Man. Vampire. Immortal. Child of Darkness. Any and all are excellent words for him.

Looking over my shoulder at him, I never felt so much like a child.

That's what I am. I fill out the definition, as if it were encoded in me perfectly, and there had never been any other genetic design.

Como si el tiempo y la vida no hubieran pasado, lo que produce cierta fascinación en el texto de Armand es la facilidad con que vuelve a ser un niño, la ductilidad con la que aparece otra vez Amadeo, en el momento exacto en que tiene contacto con su creador, quinientos años después de su transformación:

[...] There is no telepathic link between us naturally -Marius made me, I am forever his fledgling- but as soon as this occurred to me, I realized without the aid of this telepathic link that I could not feel the presence of Marius in the building. I didn't know what had happened in that brief interval when I knelt down to look at Lestat. I didn't know where Marius was. I couldn't catch the familiar human scents of Benji or Sybelle. A little stab of panic paralyzed me. [...]

— I'm here, young one. 

The voice was abrupt, soft, welcome.

My Maker stood on the landing just below me, having come up the steps behind me, or more truly, with his powers, having placed himself there, covering the preceding distance with silent and invisible speed.

—Master — I said with a little trace of a smile. —I was afraid for them for a moment. — It was an apology. —This place makes me sad.—

He nodded. —I have them, Armand —he said. —The city seethes with mortals. There's food enough for all the vagabonds wandering here. No one will hurt them. Even if I weren't here to say so, no one would dare.—

Sin embargo, después de este reencuentro, Marius tuvo la brillante idea de convertir a Sybelle y a Benji, los adorables huérfanos hijos adoptivos de Armand, en vampiros. Nunca supimos porqué, y sus excusas parecieron por demás pueriles. 

Marius de Romanus es un personaje muy importante en las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. La expectativa debe ser grande, más que la esperanza de sus lectores, y el personaje debe ser de difícil representación, porque los que lo intentaron la cagaron feo. 

El resultado ha sido una cáscara vacía, una caricatura forzada de Marius.

Quizás haya que esperar a que aparezca el actor correcto, la performance justa. Como apareció Lestat. Lestat y sus caprichos, Lestat y su impericia. Lestat y sus infinitas capas de personalidad. Lestat y su forma de gambetear el amor a través de la violencia. 

Vaya manera de transformarse en monstruos, comenzando con una gran atracción, que tarde o temprano se convierte en sadismo. Monstruos que no dañan porque están hechos de tinta y papel. Monstruos que aman, pero que deberían quedarse en la ficción. 

Monstruos llorones, que quieren ser aceptados, comprendidos, venerados como dioses; que no intentan asustar a nadie, sino más bien enamorar a todos. 

De esa misma sustancia estamos hechos.

Que el tiempo nos convierta en piedra


Antes de que anochezca, dicen las brujas, 
van a interceptar a Macbeth en el páramo. 

Virginia Cosin. Partida de nacimiento.

Alerta: spoilers

Convengamos que para ser un vampiro hay que saber arder, hay que poder arrojarse a las sombras, habilitar el exilio. Tal vez sea posible un destierro mechado con breves períodos de integración en la vida humana, de otro modo no hay anclaje posible, sino desconexión completa. 

Resucitar es siempre una opción, a menos que haya destrucción celular, como podría ser convertirse en cenizas; aunque los grandes mitos de origen aseguran que si las cenizas no son esparcidas por el viento y el vampiro es lo suficientemente fuerte...En fin, volverá.

Idem si se les corta la cabeza. Por eso en la serie de AMC, Louis patea la cabeza viva de Santiago bien lejos del cuerpo. No, si estos pibes pensaron en todo. 

Andar a tientas, olvidarse el camino, no poder volver también es posible. De hecho, inmortales como Niki de L´enfent, el novio de Lestat, y Daniel Molloy, el novio de Armand, son ejemplos de este comportamiento. Errático, de mal augurio, peligroso.

Hubo una euforia aguda en ambos, sin freno, que condujo a gritar algunas verdades sobre la inmortalidad en las naricitas de sus creadores, Lestat y Armand respectivamente, y después destrucción psíquica. Nicki no sobrevivió, Daniel sobrevivió en el peor sentido que puede dársele al término: adicto y desquiciado. 

La serie de AMC decidió rescatarlo de esa miseria, y darle un nuevo comienzo. Es un viejito piola.

Pero en las Crónicas ninguno de los dos encontró el camino de vuelta, boyaron en la insanía. Se alienaron. Tal vez por incapacidad, tal vez por culpa de sus creadores. 

Mudar de piel como un reptil y olvidar la vida anterior también es válido, pero se necesita recuperación, tiene un precio. El precio es ser un paria dentro de los parias. Podemos pensar en Gabrielle de Lioncourt y en Pandora. Dos hembras de la especie completamente desapegadas de sus entornos ni bien posar un pie en la inmortalidad. 

De hecho, Pandora cuando mortal fue Lidia. Pandora es un nom de guerre, podemos pensarlo como su nombre de resurrección. Y en cuanto a Gabrielle, bueno, recibió más de una vez los reclamos de amor de su hijo Lestat pidiéndole que se integrara a la comunidad chupasangre. Ella prefería enterrarse en la sabana africana antes que pasar una sola noche en la Isla eléctrica de Armand en Miami rodeada de gente.

Otro modo de existir es que la eternidad haga su magia y llegue el fuego definitivo. La eternidad en algún momento se vuelve insoportable, es un mensaje de fácil lectura dentro de la saga. Y la serie de AMC permite que Armand se explaye en esta cuestión. 

Lo hace mediante un interrogatorio a una futura conversa que se siente muy segura acerca de cómo manejará de taquito su eternidad. Breve, por cierto. Hecho que para nada sorprende a La Reina de las Hadas. No es por una habilidad de predecir el futuro, sino porque lo ha visto todo. 

Ciertos vampiros tienen, como algunos humanos,  una verdadera capacidad de adaptación, puede ser con esfuerzo, pero saltan las épocas o las absorben como si fueran verdaderos viajeros del tiempo. Otros perecen, y siempre sus mentes antes que sus cuerpos:

[...] Puedo mostrarles los templos de Roma, los grandes palacios, mansiones que comparadas con esta villa la hacen una humilde choza. Puedo enseñarles a deslizarse por las sombras para evitar ser vistos por los mortales, a trepar por los muros rápida, sigilosamente, a desplazarse en la noche, sobre los tejados de la ciudad sin tocar jamás el suelo [...]

Avicus estaba asombrado. Miró a Mael.

Mael estaba hundido en el sillón, miraba a Marius. No dijo nada.


Armand tenía por costumbre descuartizar a sus víctimas humanas, por ejemplo. A veces les arrancaba el corazón, el cuero cabelludo, o mechones de pelo; después usaba los pedazos para pintar las paredes y el techo, pero antes de irse limpiaba todo rastro de su existencia atípica. Puede ser su manera de sobrellevar la eternidad.

Quién puede soportar el hecho de que solo caminar hasta el  Musée du Louvre alcance para verse retratado en una pintura de hace quinientos años. Sabemos que Armand no mataba por azar. Cazar era para él un hecho estético, como pintar un cuadro. También cultivaba magnolias en esquejes.

Lestat se enterraba durante largos períodos de tiempo. Gabrielle, Pandora y Bianca Solderini también lo hacían, sobre todo por aburrimiento, o cuando necesitaban desconexión. A veces Lestat permanecía en catatonía, expuesto, más duro que la realidad, con las manos en garra y los ojos abiertos, lo que era bastante fastidioso, porque exigía de los otros cierta vigilia. 

Entendemos que era una acción voluntaria al principio, incierta después, que lo llevaba de algún modo lejos de su cuerpo. No se revela qué estímulos podían despertarlo del letargo, o si el despertar era voluntario.

Sabemos que permaneció quieto en el altar de una iglesia durante muchos meses, que Armand sentía la necesidad incómoda de arrimársele para verificar que todo estuviera bien. Se acercaba para sacar a escobazos a los vampiros curiosos, para evitar que bebieran de él o le hicieran algún tipo de daño, para sacudirle el polvo del pelo y de la ropa.

Como si fuera poco odiarlo, también tenía que cuidarlo.

A menudo intentaba entrar en su mente. Aunque fuera en vano, con su buen ojo de pintor del cinquecento, Armand detectaba los pequeños cambios diarios en el cuerpo de Lestat gracias a la incidencia de la luz. 

Sabemos que la bella durmiente se despertó despeinado y conmovido cuando descubrió que Louis se expuso al sol de la mañana en el patio de su casa, y que, aunque entumecido y rengo, corrió a buscarlo para darle su sangre curativa. Dramática. 

Pero si no ocurriera esto de la destrucción completa; si atravesaran los años, los decenios y los milenios, Anne Rice nos anticipa que sus vampiros indefectiblemente se convertirán en piedra. 

Sus tejidos humanos perderán la permeabilidad natural con razonable lentitud, se cerrarán los poros de la piel cada día un poco más, sus corazones dejarán de danzar para volverse bradicardicos. La necesidad de alimentarse dejará de serlo para convertirse en una insinuación apenas. El sol ya no será una amenaza nunca más. 

Pero sus mentes van a contradecir. Ah sus mentes! Seguirán siendo tan inquietas, atentas y definitivas como en la más tierna juventud vampírica. Avidez de sangre a flor de piel, animales ágiles en cuerpos de piedra. Aunque, claro está, ya sin capacidad de asombro.   

La perla di Venezia

 



y un salpicrete de personajes, por supuesto.

Contiene spoilers sobre las Crónicas Vampíricas de Anne Rice.

Quienes han estudiado las Crónicas en profundidad dicen que Bianca Solderini nació en Florencia, Italia, por ahí por el 1476. No entiendo cómo sería posible tanta exactitud, pero frente a mi incapacidad natural para la refutación sin pruebas, voy a tomar el dato como cierto. 

Bianca estaba sola en el Véneto cuando entró en su vida El gran Mago -The great magician- otro de los apodos de época de Marius de Romanus. Había pasado su infancia como huérfana al cuidado de unos primos mayores. Las malas lenguas de la literatura afirman que los primos la prostituían, a cambio de favores económicos y sociales. 

Enseguida conoció a Amadeo, el aprendiz de monstruo, que andaba pegado a los talones de Marius. Se volvió cercana al dúo dinámico  porque la adoraban, la protegían y pasaban las noches con ella. Por supuesto su mente fue, sin intención, inmediatamente permeable para El Amo Blanco

Grande fue su sorpresa al descubrir que la inocencia y la delicadeza femenina no eran más que armas que formaban parte de un surtido arsenal que la veneciana sabía usar a discreción. Cualquier similitud con Armand es puro aprendizaje de il piccolo. 

Las mujeres de Rice son fuertes, flexibles, inteligentes, perspicaces y astutas, sexuales y ordenadas. Dueñas de una practicidad pasmosa, aunque el amor las doblega, sí. ¿Y a quién no? Las mujeres de Rice son reales, no son simples acompañantes, no son elementos decorativos. 

Pero hablar de Bianca es, en principio, hablar de Marius y de Amadeo. Sus historias forman una red indisociable. Los gurúes del tiempo dicen que fue por 1499 que Bianca actuó en el rescate de Marius. El gran jefe estaba encerrado con los Reyes, es decir, los padres sagrados de todos los vampiros, en el santuario del Mar Egeo, ya que su cuerpo había sido quemado con antorchas en Venecia.

Marius logró arrojarse al canal para apagar el fuego, pero el daño físico ya era enorme. Nadó hasta el santuario, cuya entrada sólo él conocía y era capaz de franquear. El o alguien tan poderoso como él, por supuesto. Anne Rice solía comentar que para hacernos una idea podíamos pensar en la fuerza de diez hombres humanos, aproximadamente. 

Marius no podía alimentarse ni salir del santuario, así que Bianca fue llamada. En teoría fue ella quien se ofreció a ser transformada en bebedora de sangre, y él quien se resistió categóricamente. Qué honorable señor. 

Permítaseme dudar de esta situación contada de esa manera. 

Bianca era un ser humano. Marius, un dios persuasivo, tirano, egoísta y encantador. En esos años, todavía seguía sentado sobre sus privilegios humanos de senador, su soberbia lo precedía, sus capacidades psíquicas eran enormes, oía voces y pensamientos a miles de kilómetros de distancia. 

Después de perderlo todo, en los tiempos de Thorne, el vampiro escandinavo rescatado del letargo del sueño en una cueva hielo, su ego disminuyó un poco, y respiramos cuando Marius cayó a tierra, la soledad era indecible. Es algo que le sucede a los vampiros muy a menudo. 

 La muerte ha posado su mano sobre mi hombro. Se ha presentado en forma de desencanto, temor y desprecio.                                  

Hay que decir que la Reina Akasha bendijo esa unión y aceptó darle varias veces su poderosa sangre a la neófita de Marius. Noble actitud de la Reina, y sorprendente también, si consideramos que Marius la cuidó durante toda su vida sin conocerla ni un ápice.

No solo la amaba, ritualizaba su existencia con incienso, aceites y flores, la protegía y la escondía de otros vampiros que conocían y buscaban el elixir poderoso de su sangre, pero él Jamás pidió beber de ella, ni se atrevió a importunarla, ni siquiera a insinuarlo. 

Sin embargo, Akasha permitió a Lestat beber su sangre desde el mismo día que lo conoció. Cuando Marius le reveló el secreto, el Príncipe encaró el santuario creyendo que eran estatuas, pero enseguida se percató de que estaban vivos. Lestat era un joven arrogante y desconsiderado, pero de inocente nada. 

La Reina le hablaba sin voz, lo acercaba a ella. La música de su violín la despertó de un sopor de milenios. Tanto, que el primer pensamiento que acudió a su mente al moverse fue asesinar a su consorte real, Enkil, para hacerle un lugarcito a Lestat en el sillón del Rey. Y así se hizo, aunque Lestat no pudo quererla, ni pudo dejar atrás su condición de Príncipe. 

Lestat no estaba a la altura de la insanía de Akasha.

Marius se sintió traicionado por ambos. Y, cuando Lestat compuso el disco de Rock que narraba las historias sobre los mitos de origen, se sintió peor todavía. La Reina había sido paciente y generosa con todos, menos con él. Como si cuidarla hubiera sido el único propósito de su creación en el bosque de los druidas. 

Lo de Marius era devoción, ella era su Diosa. Aún así, cuando Akasha se alzó de su santuario subterráneo, no solo lo sepultó en el hielo, sino en la indiferencia. Otros acudieron a rescatarlo para llevarlo al Consejo General a dar sus razones de negociación, pero ella no estaba dispuesta a negociar nada. Marius había estado cuidando al enemigo de la especie. 

Akasha encontró su destrucción en esa Mesa del Consejo. Allí le fue arrebatada la semilla de Amel. Mahareth, la gemela ciega de Mekare, la gemela muda, lo hizo para detener la aniquilación que estaba sufriendo la especie. Akasha usaba el don del fuego y su destrucción operaba en orden de debilidad, primero murieron los más débiles. 

Akasha también murió, creo que decapitada; si no me falta la memoria. La semilla de Amel pasó a Maharet. 

Pero volvamos a Bianca. Con el tiempo, su relación con Marius se transformó en convivencia, él le contó su historia (se la contaba a todo el mundo) pero no pudo evitar enfatizar sobre su pasado romántico con Pandora. 

Pandora era su vampiro, pero también había sido su esposa. Juntos habían visto a los imperios  levantarse y caer. Juntos habían escuchado predicar a Jesús, el profeta del cristianismo, en la plaza pública. En las sombras, agazapado detrás de Pandora, permanecía Amadeo. El innombrable. 

Después de su recuperación, incluso después de años de convivencia en Venecia, Marius y Bianca viajaron a Dresde en busca de civilización. Marius sabía que allí encontraría a Pandora, por eso eligió esa ciudad. Lo que Marius no sabía era que Pandora estaba en pareja con un sádico llamado Arjun, un vampiro violento que la sometía y la encerraba durante largos períodos de tiempo.

Pandora era una víctima que no se obligaba a pedir ayuda. 

Bianca y Pandora finalmente se conocieron en la ciudad de Dresde, sin el arbitrio de Marius. Bianca se mostró hospitalaria, quiso hacerla parte, invitarla a quedarse, recuperarla; sin embargo, para Pandora el asunto de Arjun no era menor.  Marius le suplicó que se quedara con ellos, incluso la extorsionó prometiéndole que dejaría a Bianca para irse con ella.  Nada funcionó.

Pandora huyó de la ciudad con Arjun, aunque dejó una carta con la próxima ubicación exacta y la esperanza de ser rescatada por Marius. La carta quedó sepultada por error en un arcón de mudanza. Marius la encontró muchos años después. Bianca entendió que estaba sometido a la voluntad de Pandora y también lo abandonó.

Aquí Bianca desaparece. 

Solo sabremos de ella en una única ocasión. Ocurrirá en París, durante el siglo XIX. Armand va a detectar un inmortal cercano, se pondrá en alerta de inmediato, se dispondrá a atacar, hasta que con sorpresa descubrirá que es ella, su amante humana, transformada en bebedor de sangre. 

Armand solo alcanzará a ver su perfil fugazmente, mientras ella cruza el bosque a cabeza cubierta, con una capa negra. Bianca emitirá una señal psíquica de amenaza para protegerse, Armand no logrará romper la inercia que le causa la sorpresa. Se quedará quieto y mudo, como en los viejos tiempos de la infancia, viéndola moverse a paso enérgico.

Terminado el primer bloque de libros de vampiros, que finaliza con Cántico de Sangre en 2003, Anne Rice afirmó que no habría más Crónicas. Sin embargo, parece que la autora logró finalmente reconciliarse con Lestat y escribió tres libros más sobre él antes de su muerte en 2021

Así que quiero contarles que Bianca Solderini sigue viva, su historia se bifurca, se enriquece, sabemos de ella en varios países, y con varios compañeros. Aparece y reaparece en las últimas tres Crónicas : El Príncipe Lestat de 2014, La Comunidad de la Sangre de 2016 y Lestat y los Reinos de la Atlántida de 2018. 

No puedo esperar para saber la ensalada abundante que va a hacer AMC con todos esos datos. 

Un monstruo viene a mí

 



Esta historia no podrá contarse sin que un eslabón esté unido a otro, y nosotros, 
pobres huérfanos del tiempo que pasa inexorablemente, no conocemos 
otra manera de medirlo sino es a través de la secuencia. Arrojado
 a un abismo nevado, a un mundo peor que el vacío, alargué la mano 
en busca de una cadena a la que aferrarme.

(Anne Rice. El vampiro Armand)



Si pensás leer la saga de vampiros de Anne Rice no leas esta crítica. Contiene spoilers.

Sobre la muerte y resurrección de Amadeo.

Amadeo y el inglés que lo asesinó se conocieron en un prostíbulo. Amadeo le juraba amor, le robaba el oro y lo torturaba un poco. Después volvía a casa de su protector con los otros pupilos, para seguir aprendiendo música, pintura y latín. Conciencia laxa. Pero una madrugada el inglés lo siguió hasta el palacio de su mecenas, dispuesto a cobrarse todas las humillaciones. 

Amadeo intentó defender la casa y a los chicos con su vida y con su espada. Con la pluma y la palabra. Pero el inglés lo doblaba en edad, destreza y tamaño. Por supuesto no estaba Marius, porque drama siempre. Así que mató un par de aprendices y a él lo hirió de muerte. Punto para la autora: veneno en la sangre del Ángelo di Marius. Y el cuerpo y el rostro desfigurados por la espada del amante celoso. 

Es el Armand de los zapatos Jimmy Choo, pero quinientos años antes. Armand agonizó dos días, todavía era Amadeo. De velar esa agonía también se ocupó Bianca S. ¡Por qué no me sorprende! Después llegó El Amo Blanco literalmente volando, venía del Santuario del Egeo y tuvo que tomar la decisión que había evitado durante años. 

Sin estar seguro del resultado, antes de la transformación tuvo que ocuparse de restaurar el cuerpo de las lesiones y extraer el veneno. Con Bianca a los gritos afuera de la habitación, del otro lado de la puerta, pidiendo explicaciones.

Aunque Marius insistiera, Bianca no era enfermera, quiero decirles. Era una cortesana huérfana, cuya casa permanecía abierta a la aristocracia de la zona y que, amenazada, cuando se le acumulaban deudas, hacía alguna que otra fiesta y envenenaba con vino adulterado a sus acreedores. 

Pizpireta la veneciana. 

Marius y Armand, que frecuentaban su casa, la engancharon en eso, y con el afán de protegerla de esos otros vampiros, la acompañaron en su empresa. Y a la cama también. Después tuvieron que andar los tres juntando perlas de las tiaras por los pisos del palacio. 

Por eso Bianca estaba en la casa de Marius la noche que el inglés atacó a los chicos, ya era parte. 

Y así, el joven Amadeo se convirtió en bebedor de sangre. Pocas noches después, el palacio fue atacado por un grupo de vampiros a cargo de Santino, el líder del aquelarre de Roma. Venían en manada y con antorchas, a cobrarse una disputa por el territorio y una ofensa previa de Marius. 

El Gran Maestre y su soberbia delante. Subestimó la maldad de Santino y lo dejó vivir, cuando debería haberlo borrado de una llamarada. Craso error, a pesar del sabio consejo previo de Pandora. 

Santino asesinó al resto de los aprendices del palacio de Marius, a todos menos a Ricardo. A Amadeo le permitió vivir, a partir de entonces en absoluta oscuridad, cooptado, lejos de todo lo que algún día había amado. Para Marius, la tortura del fuego. Y la vergüenza de haber sido humillado por un vampiro menor.

Amadeo asesinó a Ricardo unos meses después, al alimentarse de él. El más querido de sus amigos. Estaban encerrados juntos en una jaula para perros. 

No me pregunten después por qué Armand es un jodido.

[...] En cuanto a las visiones, y esos colores que dices ver, trata de sacar provecho. Deja que la víctima en su agonía te revele cuanto pueda sobre sí. Si percibes unas imágenes en su trayectoria vital, obsérvalas, saboréalas. Sí, saboréalas. Devóralas lentamente, al igual que su sangre. En cuanto a los colores, deja que penetren en ti. Deja que toda la experiencia te inunde. Es decir, muéstrate a la vez activo y pasivo. Hazle el amor a tu víctima. Y permanece atento, para percibir el momento en que su corazón deje de latir. En esos momentos experimentarás una innegable sensación orgiástica, pero para seguir debes prescindir de ello. [...]

Podemos decir que tenía razón en una cosa, en muchas cosas, pero en una idea que él resaltaba y queremos puntualizar: el neófito, mientras esté en tus brazos a medio convertir implorará por su vida, rogará, temblará de miedo, pero cuando vampiro, te odiará prolijamente. Esa es la ironía del don oscuro.

Earth is a savage garden



          Evil is always possible. And goodness is eternally difficult.
                                                                                                    Anne Rice (The vampire Lestat)
 


Esta crítica contiene spoilers.

Tal vez obligados a tener que definir algún tipo de rol en el universo inmortal de Anne Rice diríamos con argumentos válidos que Armand es el arquetipo del monstruo. Inmutable, impredecible, cínico, amargo; a veces egoísta, pero peligroso siempre. 

Al monstruo le gustan los lugares oscuros, marginales: las catacumbas del cementerio de París, los castillos, las torres bien altas, los sótanos, los ataúdes y los teatros. Le gusta ser el hijo favorito de Satanás, dirigir un aquelarre de roñosos, torturar a sus víctimas humanas. Él es oscuridad y la oscuridad forma parte de su cuerpo y su mente. 

Así que con mi entenado no cabría la menor duda, es verdad. Un ángel de Caravaggio con rigidez cadavérica que hubo que arrastrar de las alas para sacarlo de ahí. De esa posturita sádica, quiero decir. Fue Lestat quien lo hizo, quemó todo concepto, bailó sobre las cenizas, las meó y después las esparció a los cuatro vientos. 

Por eso trató de convencerlo de un cambio drástico en el paradigma de la maldad. Una maldad representada por él mismo, vestido de terciopelo, cuero y pieles, fundando una banda de rock, firmando autógrafos, viviendo entre los mortales. Un nuevo mal para un nuevo mundo: el histrionismo. 

Por toda respuesta obtuvo que Armand le afanara el novio durante 77 años. Narcisista encubierto que en los demás vampiros solo es capaz de ver competidores o esclavos. Pero hace parkour con sus zapatos Jimmy Choo, compra y vende arte, y prepara buenos tragos. Adorable mi Armand.

Por otro lado tenemos a Louis, el susodicho, intentando recomponer su humanidad. Arrepentido de ser un chupasangre, culpable, esmerado padre que anhela volver a esa sensibilidad perdida. Louis no logra la síntesis. Neurosis vampírica mediante, tampoco logrará conciliar, pero será autoconsciente. Va a detestar su nueva naturaleza, y no la verá como un don. 

Según Elena Bossi, el cambio de forma en un monstruo implica un cambio estructural donde un ser se transforma en otro conservando de algún modo algo del primero. En el vampiro se conserva la forma humana exacta del momento de la transformación, y para colmo se pierde la comunicación telepática con su creador. Es decir, el vampiro queda atrapado en esa forma previa. Todo el tiempo recuerda quien fue.

La humanidad de Louis se opondrá a la monstruosidad de Lestat contándole primero su versión de la historia a un ser humano, después Lestat hará lo propio reivindicando su nombre. 

Sin embargo, humanizarlos de esta forma no les quita lo salvaje. 

La mirada es un símbolo muy apreciado en el monstruo de Rice. Los ojos hablan, lloran lágrimas de sangre; el vampiro entiende todo, hipnotiza, confunde, induce imágenes apócrifas, manipula a los humanos, pero también a sus congéneres vampiros. 

La boca consume, desgarra aquello que se interpone a su paso. Es un atributo más de la barbarie. Así que los colmillos, los ojos y las uñas cristalinas y duras como el vidrio, que también desgarran y perforan la carne, simbolizan el mal, lo salvaje. Estos son los rasgos de la bestialidad, las marcas de Caín, aquello que los diferencia. Por eso Armand insiste en desestimar la alianza con los mortales y con los neófitos. 

Ellos viven en la carne el horror de la extranjeridad, como todo monstruo que se precie. En sus cuerpos se suspende el tiempo, se desafían las leyes de la naturaleza.

The world changes, we do not, therein lies the irony that kills us.

Armand sabe que el mundo es un jardín salvaje, que los humanos somos aburridos e impiadosos.

Para colmo de males, este triángulo de hierro asumirá el juego perverso del desprendimiento, donde cada uno podrá demostrar, si se lo propone, ser la cara oculta del otro. Así es entre los tres. Durante largos períodos danzarán unidos, agarrados de los brazos, formando el círculo del mal, riendo y confundiéndose en la danza. Sus rostros se transmutarán uno en el otro, sin soltarse. 

Pero Lestat se las ingeniará para representar la tensión perfecta entre el héroe y el monstruo. Su Viaje del Héroe va a estar dado por la persecución del mismísimo Satanás y por el consecuente viaje al infierno, del cual regresará transformado y con un ojo birolo. Porque Lestat.

En palabras de Andrés Mazzoni: hoy, literatura mediante, la perspectiva del monstruo comienza a ser tenida en cuenta como una visión válida del mundo, y éste se convierte en un interlocutor del humano, en lugar de su enemigo.

El objetivo principal del vampiro humanizado, burgués, contador de historias, esteta, no es otro que mantener su humanidad. Aquello que se pone en tensión, de lo que acusamos solamente a Lou, es también una verdad oculta del resto. 

De otro modo, Lestat hubiera dudado transferir su cuerpo a Raglan James (el ladrón de cuerpos, dicho sea de paso), pero no lo hizo. Tampoco hubiera consentido tener un hijo biológico, cuando llevaba siglos muerto. De otro modo, Armand no hubiera adoptado como propios a los huérfanos humanos Sybelle y Benji que lo ayudaron a zafar de morir asado al sol del mediodía en Nueva York. 

Conviene recordar aquí que Andreii, Amadeo y Armand el vampiro son tres etapas bien diferenciadas del mismo ser. El niño y el adolescente, humanos ambos, y por último el vampiro. 

Y por algún motivo que desconozco, todavía pasible de ser analizado, Marius, el hijo del milenio, estará siempre al margen de este tríptico simbiótico que forman Lestat, Louis y Armand. A pesar de que Armand es su vampiro. Estará presente, pero caminando por los bordes de la especie y sin perderlos de vista. 

En una mirada un tanto superficial esto es a causa de su erudición, compleja y construida por él mismo porque hijo ilegítimo. Hijo ilegítimo de un senador romano, hijo ilegítimo del vampirismo: fue al bosque creído que sería iniciado en los misterios como sacerdote druida, volvió con la piel sin poros, un par de colmillos y una sensibilidad extrema a la luz del sol. 

Pero es posible también que su actitud divergente sea consecuencia de la guarda que debió ejercer casi toda su existencia sobre Akasha, la Reina Madre portadora de la semilla de Amel, y su consorte real, Enkil. Encima de convertirlo, le endilgaron a los viejos. Así que el dulce Amadeo fue, sin dudas, lo más cerca que Marius habrá estado de la humanidad. Un verdadero vampiro. 

Es que si nos detenemos a pensar un poco, todo el Universo V ocurre entre los tres mencionados y Marius; el resto son aventuras complementarias, anécdotas, situaciones o experiencias colaterales que involucran a su vez otros vampiros. De hecho, la saga sufre una diferenciación llamada Otras historias de Vampiros, que son el libro de Pandora y el de Vittorio.

El núcleo, lo que se dice núcleo, es el de los tres. AMC lo sabe, y está dispuesta a explorar la idea. 

Lestat y Marius tuvieron su historia escrita, sin embargo. Aunque sin una pizca de homoerotismo. El erudito se comportó como un padre, con poca paciencia, pero padre al fin. El niñato en cambio se portó como el adolescente que ya no era, lo cual viniendo de Lestat es comprensible. 

Creo que en esas épocas el Príncipe andaba recién nacido, así que estaba más insoportable que lo habitual. Y el horno del Romano ya no estaba para bollos, porque venía de tres separaciones traumáticas: con Pandora, con Amadeo y con Bianca S. A Bianca la perdió por triangular con Pandora, a Pandora por cascarrabias, cabeza dura y cerrado, a Amadeo lo perdió por boludo.



We own the night

 

Come out, come out, wherever you are.

Spoiler Alert!


Exploremos un poco, apenas, la relación más igualitaria de todo el universo inmortal de Anne Rice, al menos que yo recuerde. Dejemos por ahora prudentemente afuera al señor David Talbot, porque la serie de AMC aún no lo menciona.

Lestat y Armand -símbolos del nuevo y el viejo mundo respectivamente- se conocieron en París. Lestat y su madre Gabrielle estaban escondidos en una cripta de Notre Dame y Armand afuera, con todo el aquelarre de Roma, presionando psíquicamente para que salieran y darles la bienvenida. 

Armand y Los hijos de la Oscuridad venían en son de paz, solo querían que los nuevos se unieran a ellos; aunque hay que decir que por las dudas tenían secuestrado a Nicki, el novio todavía humano de Lestat, que vivía con él en una buhardilla. 

Después del incidente con los lobos, ese mismo que le hizo ganar a Lestat el apodo de Wolfkiller, ambos decidieron escapar juntos de L´Auverne, su ciudad natal, para ir a probar suerte a la gran ciudad como actores.

Justamente en ese escenario de Paris fue donde Magnus, después de una búsqueda intensa programada por La Reina Madre, por fin encontró a Lestat. Estaba subido a un carromato, representando el papel de Lelio en La comedia del arte: un joven aristócrata de amores contrariados, celoso, conflictivo, disperso, superficial y reivindicador de utopías. El sayo le cabe como a pocos. 

Armand entendió al instante que necesitaba el control completo de la situación. Lestat era difícil, pero el aquelarre era suyo, y ninguna ovejita debía andar suelta por ahí, a libre voluntad, por un territorio que dependiera de él. 

Estas creaturas son como niños del kinder, pero con colmillos. Vampiro suelto, quilombo en puerta. Así que, cuando notó el temor y la reticencia de la pareja a salir de la iglesia, decidió entrar; sin que lo viera el aquelarre, por supuesto, porque los tenía convencidos de que eran los elegidos hijos de Satanás.

Lestat y Gabrielle sabían que el clan tenía a Nickolas. Al instante, aún antes de eso, Armand supo que Lestat era el hijo de Magnus, que Magnus había muerto inmediatamente después de convertirlo en bebedor de sangre, que se había arrojado al fuego en una pira que él mismo había construido para su final, y que Gabrielle era la madre humana. 

La situación empezó rebosante de amenidades, Armand se mostraba como siempre: triste, amable, calmado y pacífico. Aunque, ante la negativa de Gabrielle y Lestat de salir y acompañar al grupo, la paz duró poco y las cosas se pusieron difíciles en la nave principal de Notre Dame:

[...] In a moment of absolute horror for me he tried to sink his fangs into my neck, I saw his eyes round and empty as the fangs descended over his drawn lip. I flung him back and again he vanished.
They were coming nearer, the others
―He is in the church, your leader, look at him! I repeated it (silently) Any of you can come into the church. You won't be hurt.
I heard Gabrielle let out a scream of warning. And too late. He rose up right in front of me, as if out of the floor itself, and struck my jaw, jerking my head back so that I saw the church ceiling. And before I could recover, he had dealt me one fine blow in the middle of the back that sent me flying out the door and onto the stones of the square [...]

Un duende maledetto. 

Esta es la escena que la serie reproduce en una calle cualquiera de París, a fines de retratar el primer encuentro físico de estas dos Drag queens. De paso, cañazo (el tiempo es tirano en la TV) Armand noquea a Nicki y se lo lleva a upa secuestrado. 

Después hubo que hablar, en los libros y en la serie también, porque las cosas entre los vampiros tampoco se resuelven a las piñas. Aún así, pensamos que Lestat debería considerar la posibilidad de tatuarse la frase Armand tenía razón:

...
  I curse you, Lestat he whispered. I felt a jet of fear. I curse you! He said again and come closer Love mortals, then as live as you have lived, recklessly, with appetite for everything and love for everything, but there will come a time when only the love of your own kind can save you He glanced at Gabrielle― And I don´t mean children such as this!
This was so strong, that I couldn't conceal its effect on me, and I realized I was rising from the bench and slipping away from him toward Gabrielle. 
...
[...] and here he shot his glance to Gabrielle again and half smiled And the veil will always come down between you. Make a legion. You will be, always and forever, alone! 
I don't want to hear this, Armand. It means nothing to me He made that bitter little noise that is a laugh but isn't a laugh at all.
Lovers with human face...He mocked me Don´t you see your error? The other ones hates you beyond all reason, and she -why, the dark blood has made her even colder, has it not? But even for her, strong as she is, there will come moments when she fears to be immortal, and who will she blame for what was done to her? [...] I warn you. It is only with those as powerful and wise as yourself that the true citadel against time can be built...
The citadel against time. Even in my ignorance the words had their power. And the fear in me expanded, reached out to compass a thousand other causes.
...

Es que Armand tenía razón. Aunque después, con los siglos, el gremlin haya logrado flexibilizar un poco esta posición suya tan rígida acerca de los mortales. Armand logró amar mortales, convivir con ellos en una convalecencia en Nueva York, conocerlos, acercarse. Hasta que Marius se los convirtió en vampiros...

Otra vez el lobo al cuidado de las ovejas.

La serie muestra un Armand que todo el tiempo está evaluando la capacidad psíquica de quien recibirá o ha recibido el don para predecir sus posibilidades de eternidad. Y es bastante bueno calculando, no se equivocó con Nicki, no se equivocó con Claudia. Tampoco con Gabrielle, ni con Santiago.

Es claro que en los párrafos que mostramos, pertenecientes todos al libro de Lestat, ambos se estaban midiendo todavía, tomando nota de las actitudes, las fortalezas y debilidades del otro para poder avanzar sobre él. Una cuestión de poder.

Venían arrastrando un conflicto difícil. Reciente, pero difícil. Armand había intentado agredirlo varias veces, pero asesinarlo en el Palais Royal, brujería mediante -Lestat usa la palabra Witchcraft- pero después de unos cuantos golpes y revolcones por el bosque, fue Lestat quien le perdonó la vida, y lo llevó a rastras y bastante mal herido a la guarida de Magnus para protegerlo del amanecer. 

Qué ternura. Pero Armand ya no era susceptible a la luz temprana, a las primeras horas del día, quiero decir. Igualmente lo que vale es la intención. Cuando Armand se recuperó -cuestión de minutos- terminaron peleando por quién se quedaría con París, porque los dos no podían. Y después pudieron, por supuesto. Pero Drama, siempre. 

El argumento de Lestat para liberar a Nicki y al coven de la prisión física y mental que representaban las catacumbas de Les Innocens, y más aún, para liberar a los vampiros famélicos encerrados por Armand en las criptas "para probar su capacidad de supervivencia y recobrarlos fortalecidos" fue bastante ingenioso, hay que decirlo:

[...]
Even your playground is about to be taken from you. This cemetery in which you hide, Armand, is about to be removed altogether from Paris. Even the bones of our ancestors are no longer sacred in this secular age.
His face softened suddenly. He couldn't conceal his shock 
―Les Innocens destroyed! he whispered You're lying to me. Les Innocens has existed since I have existed.― His boyish face was extrained.
Don´t you see? I said softly It is a new age. It requires a new evil. And I am a new evil. I paused, watching him. I am the vampire for this times. I saw in him for the first time a glimmer of terrible understanding, the first glimmer of real fear.
[...]

Es que estos bichos, así como los ven, son muy territoriales. Como lobos, pero más solitarios; tan celosos del espacio y el poder, que les ha costado siglos lograr vivir en comunidad. Salvo en los nidos, cuya intención sería específicamente la vida vampírica comunitaria cerrada, con conducción de un único líder. Históricamente, donde hubo más de dos vampiros,  hubo bardo, incendios, masacres o asesinatos en masa. 

De hecho, en la serie de AMC, estos dos vampiros competirán abiertamente por el amor de Louis. Van a estar todo el tiempo chicaneando, sobre todo Lestat, por su histrionismo crónico. Aunque en los libros no será tan así, debo decir, sino un poco más heterosexual. Apenas, no tanto: 

And I realized quite clearly what he was, not demon or angel at all, but a sensibility forged in a dark time when the small orbs of the sun traveled the dome of the heaven and the stars were no more than tiny lanterns describing gods and goddesses upon a closed night. A time when a man was the center of this great world in which we roam, a time when for every question there had been an answer. That was what he was, a child of olden days when witches had danced beneath the moon and knights had battled dragons. Ah...sad lost child, roaming the catacombs beneath a great city and an incomprehensible century. Maybe your mortal form is more fitting than I supposed. 

Pero si hablamos de la serie, hay que decir que el juego de la guerra entre vampiros es interesante. También ocurrió en los libros, pero más ordenado. El final de la segunda temporada deja claro que Louis, al publicar su historia, expone a toda la especie a la extinción. No por capricho una de las reglas primordiales (Dark rules) se trataba de nunca revelar a los mortales la verdadera naturaleza.

De hecho, durante la última noche en el edificio Al Shafar, Louis comenzará a sentir los pensamientos y las amenazas de los otros vampiros sueltos por el mundo. Decidirá doblar la apuesta y desafiar, ya no a uno o dos locales, sino a la especie, a enfrentarse a él en ese lugar de Dubai. 

Parece que Lou finalmente ha decidido aceptar su oscuridad. Bienvenido. Además, inferimos que esto dará lugar a la intervención de La Reina. 

Yo también descansaría si tengo detrás mío al equipo completo de titulares de los All Blacks. Nadie duda que Lestat, Armand, Marius, David Talbot, Pandora, Bianca, Gabrielle y el mismísimo Daniel Molloy acudirán en su ayuda para detener el conflicto. Perdón si me olvido de alguno, esto es la tercera guerra mundial, pero también la Tercera Temporada de la serie de AMC.

Sería prudente recordar que en los libros todo este lío será responsabilidad exclusiva del huracán Lestat. Pero más allá del autor, sabemos que Akasha permanecerá de su lado, que aún así es el lado feliz de la isla, y que no es otro que el lado del proxeneta, del amado Louis de Pointe du Lac. Mi gusano gris favorito, señores.


Libera me

Assad Zaman (@assadzc)

 

Libera me, Domine, de morte aeterna
(Elliot Goldenthal)


As if the devil retained the face and form of the angel after the fall.
Anne Rice (Interview with the vampire)


Adivinen qué. Spoilers!

Los vampiros de Anne Rice son, además de estetas confesos, básicamente animales con consciencia del bien y el mal. Porque antes de ser depredadores del hombre fueron humanos, la memoria de la vida permanece intacta en ellos durante siglos, y parece que un run-run queda boyando en las psiquis de estos individuos y los aguijonea.

En apariencia, Louis y Armand tienen perspectivas muy distintas sobre la maldad, lo que se explica mediante sus personalidades complejas, que no son otra cosa que el fruto de sus experiencias en vida. Las acciones no reflejan tal disparidad.

— ¿Qué somos, Armand?
— Nada, salvo vampiros...

Parafraseando a Guillermo del Toro, cito:

...el crudo recordatorio de que compartimos este mundo con seres endemoniados, poseedores de apetitos y deseos sin freno, los cuales observan con desconcierto nuestras vidas y ridículas preocupaciones...

Louis es un personaje cuyo discurso pone en evidencia una lucha interna contra su naturaleza vampírica, en apariencia a favor de su moral humana. Cuando era humano la moral no era una prioridad para él, lo único que le interesaba era hacer dinero. La serie se refiere a él como un "pimp", es decir, un proxeneta, no de una casa de chicas, de unas cuantas. 

Pero Louis quiere liberarse, quiere hacer "el mal menor", para usar un término de Feiling

Dice sentir culpa por sus acciones y cuestiona en forma más o menos regular la naturaleza del mal que representan él y los de su misma especie. Con frecuencia usa esa culpa dramática para manipular a sus compañeros de existencia. Esto es así en la serie, en el libro era un hombre honrado: blanco,  heterosexual, propietario, y católico!

El ejemplo más claro de su manipulación fue convencer a Lestat de transformar a la niña y adoptarla como propia. Lestat lo hizo para complacerlo, en plena consciencia de las consecuencias. Una cuestión de poder entre ellos. El segundo momento fue cuando no logró convencer a Armand de transformar a Madeleine, elegida por Claudia como futura compañera en la serie. También fue una cuestión de poder.

— Paris is yours, Maître. I ask for this respectfully.
— Respectfully comes without a shield! You´re a manipulator, Claudia!    
    Close your minds now! both of you!   I´ll know it if you haven´t!

Armand fue presionado por Louis y Claudia hasta el hartazgo por este asunto. Después decidió acercarse a Madeleine para darle al menos la oportunidad de hablar, y en base a eso decidir si daría su consentimiento o no como líder del clan de París. La primera regla estaba rota: Madeleine sabía la verdad sobre la naturaleza de los tres.

— You´d like to be one of us, Madeleine?
— No. I want to be with her. And you, you can to fuck yourself.
— They always think they're different, stronger, superior. Until the loneliness comes
— Monsieur, I´ve been alone for a long time...
— You´ll be a monster
— If you make me a monster, you'll only be turning me into what I already am
— Will you eat humans like you eat your apple now? One a night. No pity for the child, the mother or the invalid
— I'm human and I like my food. When I'm a vampire will I like my food?
— How will you choose who to kill?
— I will kill to the edges. The weak first. And occasionally I'll indulge my appetites
— And when the last remnants of your era are gone? The cars, the hairstyles, the beliefs. How will you go on?
— Young man, there's been a war. Claudia, listen to him! he thinks there is something left of my era!
— How will you survive eternity, Madeleine?
— The man who lived across the street, the gestapo came for him. We heard a gunshot when the car turned the corner. And the woman two doors down, she starved to death in her bedroom. She used to wear chic clothes got thinner and thinner until one day. I looked through her front door and there she, a skeleton in chic clothes. Sometimes I would see it in their eyes, when they were about to give up. And I survive. I follow my instincts. I found the love I needed, even when it was dangerous kind of love.

Ella, exactamente él. 

— And what will you do in a few decades when she will throws herself into the fire? ´cause she will..
— Or maybe she won´t, Armand. You don´t know. Maybe I´m what she needs to survive.

No, no puede saberlo pero tuvo una corazonada, una vez más la intuición de la fatalidad en Claudia. Por eso la advertencia. Armand sabía que Claudia iba a morir. El veredicto fue negativo. El jefe no solo se negó a darle el don oscuro a Madeleine, sino también a participar de la ceremonia de creación: 

— Armand, a thousand humans arrive in Paris each carrying a suitcase. What's one more vampire?
— Why still talk about it? This should be behind us, Louis.
— I´m not satisfied with your answer
— Those we make ourselves will always despise us for it.
— Celeste and Stelle are inseparable. Merde´em, Basilic, Planche that's a tight band
— And HE made you and Claudia, Louis... You´re going to do it?
— Yes
— when?
— Tonight
— It´s forbidden. Claudia does not want HIS blood. 
— She doesn't have an alternative.
— It could failed. The woman would turn into one of those drooling revenants you saw in! — Beso para que cierre la boca — you shouldn't do it. You shouldn't tell me, Louis...My mind! I cannot keep it closed any longer!
— I want you to come. I want you to witness, Armand...
— Why?? — Con cara de asco.
— ´cause it can be beautiful. We can bring one in a good way
—  Are you asking o making me?
— ok ok
— I´m sorry...
— that´s ok. make sure we´re not bothered, yeah?

Armand ha caído en la trampa que significa enamorarse de alguien en apariencia más sensible y humano. No tardará en verse afectado por sus encantos, susceptible de manipulación, tanto que en ciertas ocasiones se mostrará, literalmente, vampirizado por el otro. 

Es el mismo patrón psíquico que con su creador: sumisión con momentos de rebeldía, pero no es el mismo ser, ya que por entonces era un ser mortal. De hecho, AMC creó para la serie un paralelismo entre Marius y Louis. Aunque en la ocasión de Madeleine existe una resistencia efectiva en su mente.

Su respuesta fue la misma todas las veces que se lo consultó: 

— I have never made another vampire. The idea repulsed me. Repulses me

Desde los libros, Armand sostiene que nunca un neófito (fledgling) debe recibir la sangre de un Antiguo (Ancient). Los Antiguos deberían abstenerse, porque la alquimia que opera en cuerpo y mente del neófito podría ser, de hecho lo fue algunas veces, muy peligrosa. Según Armand, el vampiro tiene que nacer débil, desprovisto, y aprender de su fuerza con el tiempo. Aprender a ganarse la muerte.

Armand nació de un Antiguo. Aclaro, por las dudas.

La decisión final de Armand será entonces no permitir la creación de Madeleine. Louis va a desobedecer la orden, obvio. Y la desobediencia en el clan se paga con el destierro a las criptas de la pared (banishment). Después de esta situación, después de la transformación de Madeleine, Armand los va a entregar al clan para ajusticiar las desobediencias por las cuales él mismo fue consultado.   

No es una cuestión menor que en la conversación con Madeleine veamos la sombra del nazismo orbitando sobre la decisión de Armand. No sabemos reconocer la maldad. En palabras del escritor Arthur Machen: 

...Tenemos tan gastados los sentidos superiores, en la actualidad estamos tan sumergidos en el materialismo que es probable que no reconozcamos la verdadera maldad si nos la encontramos de frente.

La perspectiva de Louis sobre la maldad, decíamos, parece estar profundamente arraigada a su deseo de mantener la humanidad previa. Durante un tiempo largo se negará a aceptar completamente su naturaleza vampírica. Su anhelo será ser liberado de lo que él mismo representa para la humanidad: la muerte. 

— Si Dios no existe, si no hay nada, entonces somos el peor mal en esta tierra. Les arrebatamos lo único que importa, lo único valioso que tienen.

Mucho ruido, pocas nueces. Louis es un asesino consumado que no sabe detenerse. En la serie de AMC tiene varios episodios de desborde, situaciones en las que es consumido por la furia. Louis también asesina, incluso a sus congéneres, pero su excusa es la venganza.

Armand, por otro lado, tiene una visión pragmática y sencilla, a veces nihilista, del mal. Es más honesto, en ese aspecto al menos. A lo largo de las novelas, muestra una aceptación completa de su naturaleza y, en ocasiones pareciera reconocer la maldad, su propia maldad, como parte inevitable de la existencia. 

En él hay un algo, no sé qué, profundamente mecánico, metronómico, que lo deshumaniza. La serie también lo vio. Cierta rigidez, cierta estrechez mental que Lestat asocia con tener una mente gestada en el mundo antiguo. Así Lestat logra romper la rigidez, con argumentos modernos acerca de nuevas categorías del mal, que tienen su correlato en nuevas categorías del bien. Así logra por fin sacarlo de las catacumbas de París, subirlo a las calles atestadas de humanos, traerlo al mundo. 

Antes de él (de Lestat) solo éramos criaturas asustadas escondidas detrás de las piedras.

Las crónicas describen más de una vez la crueldad que despliega sobre sus víctimas humanas antes de asesinarlas. Sus motivos escapan a la comprensión general, no da indicios, sólo hace; la autora no cuestiona sus métodos, no nos cuenta. Es claro que en Armand hay un goce no revelado por el sufrimiento de los otros a quienes ha dejado de ver como otros. Sus víctimas humanas, los vampiros de Les Innocens, Nicholas, Claudia, el aquelarre del teatro. 

Nos vemos tentados a crear un correlato entre su sufrimiento humano y su crueldad vampírica. Su perspectiva de vida está moldeada por siglos, también por esas experiencias traumáticas que lo han llevado a una comprensión más bien cínica del bien y el mal. 

Lo que plantea Armand, básicamente, es que el mayor mal puede nacer de un propósito noble. Algo similar a decir que el infierno está tapizado de buenas intenciones Con respecto a claudia, por ejemplo, el propósito era realmente noble: salvarla de la niñez perpetua que tanto la fastidiaba, pero salió mal, muy mal. Debería haberse planteado a qué costo. Aparecerá, además, la hilacha de la perversión, que a Armand le cuelga siempre.

A pesar de ser el líder, en el aquelarre del teatro no confrontará con el entorno cuando sea necesario. No ayudará que vaya detrás de Louis, o que castigue a Claudia por desobediencia, esas actitudes serán tomadas por el resto como gestos de debilidad. Salvo contadas ocasiones, Armand tendrá dos caras. Ocultará la cara feroz, mostrará la cara mansa.

El verdadero problema con Armand es que las dos caras son auténticas.

Esa diferencia de criterios crea cierta dinámica interesante en la relación de estos dos vampiros. Louis desobedece, Armand se impone mansamente, Louis vuelve a desobedecer, lo somete con su desobediencia, Armand se rebela, pone límites, lo protege, después lo traiciona.

Drácula manejaba las mareas y el clima, estos no manejan ni las emociones. Desde la perspectiva de Lestat, se manipulan el uno al otro por diversión, por deseos de control mutuo, por soledad, para lograr soportarse. Bueno, son los motivos de Lestat.

En las novelas de Anne Rice hay mucho folklore, y muy variado. Esto incluye aquelarres, sacrificios druidas, vampiros Ghöuls, cultos paganos a la luz de la luna, el lugar de las brujas, la magia negra, la invocación de espíritus, el canibalismo ritual. 

La autora salta del viejo mundo al nuevo, del antiguo egipto a nuestro tiempo, sin solución de continuidad. Va aferrada a la influencia de los grandes maestros, Lovecraft, Machen, Blackwood, Bloch, Bierce, pero con la otra mano agarrada del pastiche moderno. La dicotomía del bien y el mal orbitará la obra de Anne Rice como un vampiro más. 

Lo malo es que en las crónicas estas criaturas parlanchinas también discutirán hasta el hartazgo la cuestión del mal. Lo pondrán sobre tablas sin consideración del público lector, y algunas veces se les sumará Lestat. 

Diálogos y conclusiones que se volverán interminables. Lo bueno es que se representarán enfoques completamente opuestos sobre la moral y la existencia vampíricas. Lestat compartirá la ideología de Armand. 

Conviene recordar que, en su existencia escrita, Armand solo se apegará a unos pocos seres, y solo a quienes pueda conocer y tratar. (Es cierto, está bien, y un poco manipular a su antojo). Quiero decir, amará profundamente a un círculo reducido de individuos. Vampiros, como su maestro Marius, su cómplice Lestat, y su amor Louis; y humanos: Bianca, Sybelle y Benji. 

En esa lista deberíamos incluir a Daniel Molloy, aunque es discutible si aquello que los unió fue amor u obsesión. Armand teme que su vampiro lo odie, tanto como él fue capaz de odiar a Marius. Por eso su única licencia de transformación duró doce años, por eso abandonó a Molloy la misma noche que lo convirtió en vampiro. 

Y Molloy quedó tonto; el viaje de ida hacia el don oscuro no tuvo retorno. No es para menos, con semejante sangre. Lo curioso es que el Molloy de la serie, el viejo, el que sobrevivió humano hasta la entrevista de 2022, durante esos días que los tres pasaron en Dubai se compró todos los números de la lotería de la muerte:

And...He said "no"
You said no? Really? Maître in the bedroom, Maîttre only when it's hot or convenient...
I said I would not do it! And I had reasoning
And What was it, Armand?
He had never made one
What??
I have never made a vampire.
Let me see...you're a five hundred year old vampire, you led the parisian coven for two centuries and you never made one?
He hadn't told me
I did! Once! He didn't hear it!
He didn't no!
— The idea repulsed me. Repulses me
Well, at least we can agree it was a disingenuous act.
I went in there open minded...
— You walked into Madeleine´s atelier with your mind made up, Armand!
— Louis´s opinion!
— Claudia´s opinion!

Louis va a lamentar el daño a cualquier criatura viva sobre la tierra, incluso aunque sea para él anónima. Su discurso aparentará ser el de un humanista. Y cuando conspire para asesinar a su creador, y cuando queme el teatro de París con los vampiros adentro, fingirá demencia. What else?

Pero si de humanismos hablamos, es lógico que aparezca Jean-Paul Sartre, uno de los principales referentes del existencialismo. Se nos aparece por aquí, pero también aparecerá en la serie de AMC: 

— Soy malvado, soy tan malvado como cualquier otro vampiro que haya pisado la tierra. He matado una y otra vez, y lo haré de nuevo...
— Pero no entiendo por qué eso te hace tan malvado como cualquier otro vampiro, Louis...¿No hay gradaciones del mal? ¿Es el mal un gran abismo peligroso en el que uno cae con el primer pecado?
— Más o menos. Quizá no es tan lógico como lo estás planteando, pero es oscuro y vacío, y no puedo ver el fondo
— Pero si el mal es sin gradación y existe este "estado de maldad" entonces solo se necesitaría un único pecado. Ese es tu argumento...
El mal es producto de la capacidad del ser humano de hacer abstracto lo concreto.
— Jean Paul...
— Armand...
— Este es mi amigo Louis
— Hola, Louis. Ahora háganme el favor de callarse para que pueda escuchar la música, si?
...   ...
Tu argumento supone que Dios existe...
— No sé si existe, por lo que vi en la guerra, no existe...
— Entonces seguramente hay grados y variaciones de la bondad, Louis. La bondad de una monja que vive una vida de autoprivaciones y servicio , la inocencia del niño, la bondad de los santos, la bondad de las parteras. ¿Y cómo se logra este mal ? Cómo logra uno caer en desgracia y convertirse en un ser malvado?

¿"Las parteras", Armand?

Para Sartre el mal surge cuando los seres humanos se distancian de la realidad y de las consecuencias de sus acciones. Para Sartre, el ser humano es responsable de sus elecciones y acciones, y al abstraer lo concreto, puede justificar comportamientos que resultarán en maldad. 

Armand va a sostener que el mal es relativo, y que los vampiros existen y existirán simplemente por fuera de las normas de la moral humana. Louis se sentirá atormentado por sus acciones y buscará justificar la existencia vampírica de cualquier manera. Una de las justificaciones posibles será Claudia:

 — El mal es un punto de vista. Dios mata indiscriminadamente, nosotros también. Porque ninguna criatura de Dios es como nosotros, ninguna puede compararse con nosotros. Somos la perfección de la naturaleza. 
— Y qué hay de Claudia? ¿Qué hay de su sufrimiento? ¿Eso no es maldad, entonces?
— Claudia es un producto de tu debilidad, Louis. No puedes culpar a la naturaleza por lo que tú has creado.

Sin dudas, sentir es una virtud para estos vampiros, y le ponen ganas. Amar es lo que los aleja del depredador y los acerca a nosotros, que también somos depredadores, por supuesto. Las historia es la historia de un grupo de criaturas monstruosas, divergentes; arrojadas al mundo sin saber muy bien de qué va. 

Sobreviven por instinto, luchan un día tras otro por no perder esa humanidad residual que todavía los habita, seguros de que cuando se escape no podrán recuperarla. Y más humanidad pierden cuanto más tiempo viven.

La historia es la historia del vampiro como peligrosa metáfora del hombre moderno.