Himno a Afrodita



Safo nació en la ciudad de Mitilene, Isla griega de Lesbos, alrededor de 650/610 y murió en Léucade, arrojándose al mar,  alrededor de 580 a.c. Según el mito, en esa isla existía una roca desde donde se arrojaban los enamorados no correspondidos. No existen muchos datos biográficos sobre Safo, casi lo único que sabemos es que escribía.

Se le adjudica la creación de La Casa de las Servidoras de las musas, donde sus discípulas aprendían a cantar y a recitar poesía. Su poética carece de perspectiva histórica y social. El mundo sáfico es un mundo exclusivamente femenino, donde el tema central es el amor. El amor como una fuerza despojada de la razón, entre el bien y el mal. En definitiva, Safo habla de las pasiones humanas: los celos, la decepción, las rivalidades y el deseo, rodeados de una intangible nostalgia.

Este es un fragmento del Himno que compuso para su Diosa Madre Afrodita, el único que nos queda completo.


Himno a Afrodita
(Safo)

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,
Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me atormentes con angustia y desesperación
Ruégote, Cipria!

Antes acude como en otros días,

Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Zeus
Alta morada.

El áureo carro que veloces llevan

Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante

Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
—me preguntabas—

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?

¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,

Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.

Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,

Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.

Ποικιλόθρον᾽ ὰθάνατ᾽ ᾽Αφρόδιτα,
παῖ Δίος, δολόπλοκε, λίσσομαί σε
μή μ᾽ ἄσαισι μήτ᾽ ὀνίαισι δάμνα,
πότνια, θῦμον.

ἀλλά τυίδ᾽ ἔλθ᾽, αἴποτα κἀτέρωτα
τᾶς ἔμας αὔδως αἴοισα πήλγι
ἔκλυες πάτρος δὲ δόμον λίποισα
χρύσιον ἦλθες

ἄρμ᾽ ὐποζεύξαια, κάλοι δέ σ᾽ ἆγον
ὤκεες στροῦθοι περὶ γᾶς μελαίνας
πύκνα δινεῦντες πτέῤ ἀπ᾽ ὠράνω αἴθε
ρος διὰ μέσσω


αῖψα δ᾽ ἐξίκοντο, σὺ δ᾽, ὦ μάκαιρα
μειδιάσαισ᾽ ἀθανάτῳ προσώπῳ
ἤρἐ ὄττι δηὖτε πέπονθα κὤττι
δηὖτε κάλημι


κὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μαινόλᾳ θύμῳ, τίνα δηὖτε πείθω
μαῖς ἄγην ἐς σὰν φιλότατα τίς τ, ὦ
Ψάπφ᾽, ἀδίκηει;


καὶ γάρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ ἀλλά δώσει,
αἰ δὲ μὴ φίλει ταχέως φιλήσει,
κωὐκ ἐθέλοισα.


ἔλθε μοι καὶ νῦν, χαλεπᾶν δὲ λῦσον
ἐκ μερίμναν ὄσσα δέ μοι τέλεσσαι
θῦμος ἰμμέρρει τέλεσον, σὐ δ᾽ αὔτα
σύμμαχος ἔσσο.


Safo de Lesbos

Siento, luego existo


Si pudiéramos enumerar todas las cosas que nos llevaron a creer.
Tan sólo recordarlas, una por una.
Si pudiéramos anclar el pensamiento, aislarlo. Ese, como el único. 
La enumeración de los detalles.
Tal vez entenderíamos por qué la esperanza se arraiga y no nos suelta. 
Aunque sea inútil.
Si pudiéramos elegir.



Karina Rodríguez

Rebecca en Revista Literarte

Revista Literarte fue creada por la escritora argentina Graciela Diana Pucci en Noviembre de 2001. Hace difusión en forma digital y gratuita de todas las disciplinas relacionadas al arte. Fue declarada de interés cultural por el Consejo Deliberante de Vicente López en el año 2002 y por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación en el año 2010. 

Se edita en soporte papel cuatrimestralmente y en soporte digital mensualmente.

Asignó un lugar para Rebecca  AQUI

La piecita de España.





Mi cuarto propio en el blog de Poesía de Fernando Sabido Sánchez: Poetas del siglo XXI


Fernando Sabido Sánchez es poeta y pintor abstracto. Nació en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, España), el 28 de agosto de 1950. Actualmente reside en Alcalá de Henares (Madrid) y sus poemas han sido traducidos al Inglés, Italiano, Francés, Portugués, Hebreo, Búlgaro, Rumano, Catalán, Croata y al Árabe.

Su sitio web es
http://fernando-sabido.blogspot.com/ 


¡Gracias por el espacio, Don Fernando!

Lo cotidiano



El cuadro es de Irina Karkaby y se llama Caricias


Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia;
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor. La noche
se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.

En el encuentro a oscuras. En el beso 
se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.


Rosario Castellanos. 

Ascensión


Meté las manos,
escarbá el suelo,
entrelazá bien fuerte tus dedos con los suyos.
Tirá con fuerza,
que no suelte la esperanza
con que venís arrastrándolo hacia afuera.
De cara al sol,
sostenele la cabeza con tus brazos de flores.
Es delicado. Trae
los ojos vacíos
en la boca tiene un nido de pájaros negros
Se le escaparon los sueños.
Andá escuchando el corazón,
late de nuevo,
un trigal mudo de brisas infinitas.
No dejes que se hunda,
sacalo de la tumba que lo llama.
Los muertos pedimos ser rescatados.



Karina Rodríguez

Hilos como destinos. Meditaciones













Tantos hilos, como destinos, tan sabiamente unidos. Se teje así la vida, sola...Pasado, presente y futuro, como las cuentas de un collar. No conviene despertar a los muertos, no. Desenterrarlos vale sólo si están vivos y piden ser rescatados. Hay algo que se nos escapa, algo que nos fija a la pared, algo que encuentra su lugar a pesar de nosotros: el color sombrío (pero noble) del Amor.




Meditaciones (I)
(Rosario Castellanos)

Considera, alma mía, esta textura
áspera al tacto, a la que llaman vida.
Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos
y en el color, sombrío pero noble, 
firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.
Piensa en la tejedora; en su paciencia
para recomenzar
una tarea siempre inacabada.

Y odia después, si puedes.

Meditaciones. Rosario Castellanos (Poeta mexicana)







Publicación en Revista Extañas Noches


Revista Extrañas Noches le da un espacio a las voces nuevas de esta ciudad y del mundo. Es una revista con soporte digital mensual y trimestral en papel. Publicó mi relato Contienda Amorosa en el número de julio que ya está a la venta.  Para leerlo dale click acá abajo:



Si querés leer el número completo, dale click acá:


Los escritos vuelan


El satén de las páginas que se hojean en los libros modela
                 una mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores
A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas
Para preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas
                    joyas bien de frente
Como no hacen las criaturas reales
Y el mundo se muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Un desgarro en el lugar del corazón
Los diarios de la mañana traen cantantes cuya voz tiene el color de la
arena en las riberas tiernas y peligrosas
Y a veces los de la tarde dan paso a muchachas que conducen
                animales encadenados
Pero lo más bello está en el intervalo de ciertas letras
Donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía
Saquean un nido de blancas golondrinas
Para que llueva siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan ya mezclarse
Unas manos por donde se sube hasta unos brazos tan leves
                  que el vapor de los prados en sus graciosas volutas por
                  encima de los estanques es su imperfecto espejo
Unos brazos que no se articulan más que con el peligro excepcional de un
                                                                                                      cuerpo hecho para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de los                       matorrales llenos de velos
Y que sólo tienen de terrestre la inmensa verdad helada de los trineos de
                                                                                  miradas sobre la extensión toda blanca
De lo que no volveré a ver más
A causa de una venda maravillosa
Que es la mía en el juego de la gallina ciega de las heridas

André Breton (1896 - 1966)

Traducción de Aldo Pellegrini

Como reina que acaba



Como reina que acaba
Néstor Perlongher

Como reina que vaga por los prados donde yacen los restos de un ejército y se unta las costuras de su armiño raído con la sangre o el belfo o con la mezcla de caballos y bardos que parió su aterida monarquía
así hiede el esperma, ya rancio, ya amarillo, que abrillantó su blondo
detonar o esparcirse como reina que abdica y prendió sus pezones como faros de un vendaval confuso, interminable, como sargazos donde se ciñen las marismas
Y fueran los naufragios de sus barcas jalones del jirón o bebederos de pájaros rapaces, pero en cuyo trinar arde junto al dolor ese presentimiento
de extinción del dolor, o de una esperanza vana, o mentirosa, o aún más
la certidumbre
de extinción de extinción como un incendio
como una hoguera cenicienta y fatua a la que atiza apenas el aliento de
un amante anterior, languidecente, o siquiera el desvío de una nube, de
un nimbo
que el terreno de estos pueriles cielos equivale a un amante, por más
que éste sea un sol, y no amanezca
y no se dé a la luz más que las sombras donde andan las arañas, las escolopendras con sus plumeros de moscas azules y amarillas

(Por un pasillo humedecido y hosco donde todo fulgor se desvanece)
Por esos tragaluces importunas la yertez de los muertos, su molicie,
yerras por las pirámides hurgando entre las grietas, como alguien que
pudiera organizar los sismos
Pero es colocar contra el simún tu abanico de plumas, como lamer el aire
caliente del desierto, sus hélices resecas     


Néstor Perlongher