If you were still around

                                                            El deseo nace del derrumbe, Roberto Jacoby

 Yo quería escribir un jeroglífico en tu cuerpo, escribir el aroma tuyo, la curva de tu cuello mientras dormías, el improbable calor que subía de ti, el brazo doblado hacia atrás a lo largo de tu rostro: Ariadna en reposo. Entonces, ¿por dónde empezar? Me esculpí a mi mismo dentro de los vacíos de tu carne, te probé, empecé a escribir un poema sobre tu muslo. El mundo cedió. Desperté en el alba enloquecedora, en Naxos, incrustado de sal, circunscrito por tu ausencia. Al volverme, descubrí que tú habías escrito, en cambio, jeroglíficos sobre mí antes de partir.

La culpa secreta de Teseo (Richard Gwyn)


Nos enamoramos de cualquier nimiedad, es un hecho. De unos besos, de unos ojos, de una forma de hablar. Porque el amor es en realidad una excusa, pero una excusa que se nos vuelve herramienta imprescindible para poder entender. Es una manera de buscar sentido, ese sentido que por momentos pareciera no existir, que nos esquiva, que se nos escapa. 

Una elección que hace peligrar la integridad física y psíquica, que hace que todo se tambalee y dé vueltas a nuestro alrededor. Elegimos a quien dar lo más precioso que tenemos: nuestro tiempo. Entonces todo cambia, el mundo entero se pone de cabeza, empezamos a ver con nuevos ojos, nos transformamos. Sí, nos transformamos. De una manera que no tiene retorno. 

Todo comienza a tener sentido en la medida en que nos reconocemos atraídos, mirados por otro. Y no nos importa perder la identidad, no nos importa siquiera si está bien o está mal. No nos importa porque sirve para seguir adelante, sobre todo si alcanza para darle sentido a todo este caos. 



If you were still arround

Si todavía anduvieras por aquí
 te sostendría.
Sacudiría tus rodillas,
te soplaría aire caliente en los oídos.

Tú, que podías escribir como una pantera
cualquier cosa que se te metía en las venas.
Qué clase de sangre verde 
te arrastró a tu destino.

Si todavía anduvieras por aquí
te desgarraría hasta meterme en tu miedo.
Lo arrancaría,
lo dejaría colgando como largos pellejos, 
como jirones de miedo.

Te voltearía,
de cara al viento,
doblaría tu espalda sobre mis rodillas,
masticaría tu nuca
hasta que abrieras tu boca a esta vida.

Sam Shepard (1943-2017) de Crónicas de motel

No hay comentarios.:

Publicar un comentario