Entrevista



Neo Magazine ~Radio Urbana BA~ me hizo una entrevista. Fue conducida por la locutora y periodista Elsa Aurora Nieto.


Redención y condena



la época de los entusiasmos superficiales
terminará
algún día van a destrozarnos la mirada
dejarán nuestros ojos ciegos
cuando eso pase
no nos quedará otro camino que el de la intuición






Llueve sangra llora


I

Como era en un principio ahora y siempre
una mujer sangra y llora
cuando en la sangre va el hijo.
El dolor es suyo y nada más
aunque la sala completa la mire pasar con recelo
aunque mujeres sentadas la miren pasar con tristeza
y el médico la mire también.
Como un código cifrado entre ellos.
El mundo sigue el dolor sigue.
Suyo.
Mientras espera al otro, al que dirá sí o no
al que dirá la diferencia entre la vida y la muerte.

II

Hacer un paquete con el dolor,
tirarlo al mar,
que se lo lleven
el agua el viento o el olvido
que se lo disputen ellos,
se lo repartan,
lo rifen o al final naufrague, no importa
pero que se vaya.
Tantas posibilidades distintas y él acá,
demonio emputecido:
un ladrillo en el pecho. 


III

Vuelvo y llueve por Palermo
las botas de cuero en los días de lluvia pesan más,
las penas también.
Humo gris del asfalto
como de pan recién hecho.
Digo, estoy diciendo: Yo fui Ella
porque si digo el dolor se va, como si fuera piel muerta.
Habría que hacerle un torniquete al cielo
para que pare de sangrar.


Epifanía


el amor me encuentra desarmada
vacía de estrategias
tengo escarcha en la boca la lengua de fuego
y los ojos repletos de caricias
no paro de girar y retorcerme dando tumbos
a su gusto
hiela y yo ahí, enfrente mío en la intemperie
alguna vez va a destruirme
pero hoy no es el momento




Karina Rodríguez




Presentación de Gente común

El 30 de Octubre editorial Peces de ciudad presenta un libro, lo escribí yo. Las editoras dicen que es un libro contundente y me parece que esa palabra sí lo define, pero respetamos la opinión de todos. Pertenecerá a la colección editorial Islas para naufragar de Peces de ciudad y contiene veinte relatos breves de gente común.
Hay algo concreto en publicar y es que la palabra toma forma, se pule, se pule y se pule. Este libro tiene que ver más con una etapa que con sus historias concretas, aunque creo que todos, absolutamente todos, somos Gente común. De ahí el título, no a partir de la desdeñada mediocridad, no. Desde la creencia profunda en la sustancia que esta ciudad emana y que nos envuelve a todos y nos vuelve humanos. Porque, en definitiva, vos, yo, el chorro, el policia, el cura y la puta, todos, somos gente común.
Esta es la invitación al evento.
Gracias

Karina Rodríguez.

2 capaces de altruísmo



Si vas a seguir lloviendo,
me quedo.
Porque tu tristeza intenta asesinarme
y si no nado 
me ahogo.
La torre en la que te esperaba 
está vacía.
Soy yo la que nada
vos el que se ahoga, Leandro,*
en este miedo.




Karina Rodríguez

*Hace referencia al mito griego de Leandro y Hero. Parece que reencarnarán eternamente. En esta versión ella no se quedará en la torre, esperando a ser rescatada. Se tira y lo acompaña.

La noche





¿Quién nos salvará de la noche?
¿Cuál será la caricia que aplaque nuestra locura?
¿Quién intuirá la desesperación de los desvelados?
Nadie. Cuando amanezca sólo pensaremos en beber algo caliente,

en cepillarnos la dentadura, y entre acciones cotidianas
pasarán las horas sin que recordemos por un segundo siquiera
el dolor de la noche inaguantable.
Durante el día la soledad propia se confunde con la ajena.

La estupidez matutina restaura la tristeza,
la transforma. Con la ayuda de lentes ahumados, automóvil,
maquillaje, ropa cara y noticias importantes

hasta el más imbécil de los hombres consigue disimular su tragedia.
Y así todos olvidamos que el día

no es más que un aturdido viaje hacia la noche.
Por eso cuando retornamos a ella vuelve a sorprendernos desarmados.
De ese modo le resulta sencillo atormentarnos.
La noche nos aguarda implacable con su artillería de silencios,

insomnios, espejos, dudas y lamentos.
Cuando la vigilia llegue a su hartazgo ensayará un signo
de exclamación para gritar: ¡basta!

Y como no habrá más eco que el de nuestra propia voz, pariremos lastimosamente
un pequeño e infinito interrogante: ¿Por qué?
Después la desolación
nos quemará con su ácido humor las entrañas,
las manos,
los ojos,
la garganta.
Y si bien nadie traerá caricias ni respuestas, nos quedaremos dormidos

o por ley de sucesión impostergable,
nacerá un nuevo día.
Y eso es lo más trágico, ninguna pena es mortal,

ninguna agonía es definitivamente la última.
Siempre hay un descanso,
el día, en el que caben todas las formas del engaño.
La noche es un espejo de nitidez despiadada.
Un espejo que nos enfrenta con lo que postergamos,
con aquello que quisimos y no tuvimos el coraje de lograr.
En nuestra noche no alcanza el mejor baúl lleno de disfraces,
somos lo que somos
y eso es lo que espanta.
La noche es el espejo de los deformes.



José Sbarra de La obsesión de vivir. Editorial José Sbarra.

La soledad de los vampiros





boca ojos pozo tierra
y hasta puedo decir tumba
soplo las miguitas húmedas que se meten en mis ojos
cara al cielo la noche se ve de otra manera
se esquiva la soledad
las distancias aparecen accesibles
pendientes
pero accesibles
llenas de pudor de gracia y savia las nubes se amontonan
una manzana robusta de un gris decolorado se desvía del grupo
va hacia lechos dudosos
No encuentra su sitio de manzana perdida del rebaño
navega entre las otras
sola
Yo soy un faquir en una cama de clavos
siento la humedad de la tierra roer entre los dedos
adentro
de mis uñas rotas de mi boca rota
en la ficción de la noche
me digo que los muertos no pueden ver el cielo




Karina Rodríguez

Abrir la puerta


La foto es de @Max Red


me pregunto
y es una pregunta inmoral
si servirá de algo abrir esa puerta
que da al patio
a la tierra
al viento del mundo
a los pasos de la gente
me pregunto
si servirá de algo escribir
a estas horas de la noche
en el silencio de mi habitación
con la puerta cerrada

sería tan sencillo
me digo
abrir por fin la puerta
y asomarme y mirar
dejando que me lleven
los pasos y la sombras del camino
me pregunto si servirá de algo explicar
por qué no explico
cuando tanta palabra y confidencia
intentaron traducirme
y ponerme al descubierto

si servirá de algo abrir la puerta
me pregunto
y andar por el patio
por el mundo entre la gente
abrir de par en par la puerta
para que todo pueda cumplirse
como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente
como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo
como el canto de las aguas y el susurro de la siesta
como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados

para que todo pueda cumplirse
la luz la noche la inocencia
el nombre que pasa entre las ramas
la puerta se abrirá enteramente
se abrirá por fin la puerta
por si alguno
quiere volver a entrar o salir
o curiosear entre mis cosas
o esperarme mientras vuelvo
y si tardo y no regreso
salir al viento
y olvidarme


Edgar Bayley. Del poemario El día. Editorial: ECA 1981

Verte de pie.



Quiero verte de pie, vamos.
Aunque el cielo se venga abajo y sus millones de estrellas se nos claven de punta en la cabeza.
Verte de pie calma el dolor,
aleja esta oscuridad, que se expande desde adentro y no termina.
Así que no creas que es por vos que lo pido,
la vida se trata más que nada de egoísmos.
La vida es una cosecha pobre de botones arrancados, un ping pong de preguntas sin respuestas.
Te lo pido porque de pie me das fuerzas.
y puedo ver que no es en vano este camino,
estos sueños miserables que se vuelven pesadillas con facilidad pasmosa.
Quiero verte de pie
para animarme a escribir tonterías como esta.
para saber que se puede.



Karina Rodríguez

Literariedad






Revista Literariedad de Colombia compartió dos cuentos míos. 

Podés leerlos ACÁ y de paso leete toda la revista que está buenísima.



Resonancia literaria: La ciudad sin niños.





Revista Resonancia Literaria publicó la crónica Ciudad sin niños. Fue presentada por primera vez en el IX Encuentro de escritores de Gualeguaychú, Entre Ríos y publicada en el libro Gente común editado por Peces de ciudad.


Para leerla hacé click AQUÍ


Hombrearbol*



                                          


Esas ramas son tus manos  
Luz (Daniel Chirom)
.
                                                             

El Sauce es
la inclinación servil
de sus ramas,
la forma en la que el viento
lo acaricia,
el grito de sus hojas
cuando nacen y mueren,
la contorsión furiosa del tallo
luchando contra la tormenta
que quiere arrastrarlo
y los sentires
frente a la vida que lo anima.



Karina Rodríguez

*Hombrearbol es ganador de la Primera Mención de Honor del concurso Biblioteca José  Hernandez de Pehuajó. Argentina